Dificultades de concentración, desmotivación, cansancio, son sólo algunos de los síntomas físicos y psicológicos que se experimentan en esta época del año. La necesidad de las vacaciones se hace perentoria para poder renovar energía y experimentar el cambio de aire que el cuerpo tanto reclama.
Al igual que alimentarse o dormir, el descanso es una necesidad biológica y mental imprescindible después de largas jornadas de trabajo. El cuerpo necesita desconectarse de la rutina y tomar un relajo que no es recomendable postergar o cambiar por incentivos económicos. El trabajador necesita vivenciar este período de transición como el fin de un período y el comienzo de un año con nuevos desafíos y proyectos.
Está comprobado, a través de numerosos estudios, que el período de vacaciones, afecta positivamente el rendimiento de los trabajadores. Es decir, que mientras más satisfecho se sientan, su disposición para el trabajo será positiva, mayor compromiso tendrá con la institución, y su productividad aumentará en beneficio de ambas partes. Entonces claramente las vacaciones no sólo favorecen al trabajador sino que también a la compañía a la que pertenece.
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